ROLDÁN Y EL GIGANTE FERRAGUT

La que hoy nos ocupa es otra de las más afamadas y conocidas leyendas carolingias del Camino de Santiago: El singular combate entre Roldán (sobrino del Emperador Carlomagno) y el gigante Ferragut.

Dicho combate tuvo lugar en un paraje conocido como el “Poyo de Roldán”, en la localidad riojana de Nájera (situada actualmente en el km 32 de la N120 entre Burgos y Logroño, a 27 km de esta última). Señalar además que el Rey Sancho III, en el siglo XI hizo que se modificase el recorrido de la ruta jacobea para que esta villa fuese uno de los lugares de paso de los peregrinos hacia Santiago.

Y, ¿quién era Ferragut? Se cuenta que era un paladín sarraceno, descendiente de Goliat y originario de Siria que fue enviado por el Emir de Babilonia al mando de 20.000 hombres para combatir en Nájera al ejército cristiano comandado por Carlomagno. Se dice además, que era de estatura gigantesca, muy fuerte e invulnerable.

Monumento conmemorativo de la Batalla de Roncesvalles entre Roldán y Ferragut

Al enterarse de la noticia, el Emperador dispone sus tropas en orden de marcha hacia Nájera y cuando llegan, se encuentran de frente al ejército musulmán comandado por Ferragut. En una escena que recuerda mucho al relato bíblico de David y Goliat (cf. 1 Sam. 17), el gigante sirio reta a singular combate a cualquier cristiano que quiera medirse con él. Carlomagno va enviando a sus mejores hombres, pero todos sucumben ante el gigante. Viendo la situación, Roldán solicita permiso a su tío para luchar y se le concede.

La lucha durará dos días, estableciéndose treguas durante la noche. Primero combaten a caballo y ninguno resulta vencedor pero sí muertas las cabalgaduras. Después de un descanso reanudan la lucha a pie con espada y maza, terminando a pedradas y puñetazos; pero tampoco se define un vencedor y viene una nueva tregua durante la cual, Roldán y Ferragut entran en conversación acerca de la fe cristiana. En un momento dado, el paladín sarraceno confiesa que su único punto débil es el ombligo, cosa de la que el avispado Roldán tomará cumplida nota.

Aquí hay que abrir un paréntesis porque necesitamos entender las reglas que regían un combate como el que nos ocupa. Tal como aparece citado por Javier Hermoso de Mendoza en su excelente trabajo, “Roldán y Ferragut. El Codex Calixtinus y Carlomagno en Roncesvalles”:

Entonces, pactadas nuevas treguas, a Ferragut lo venció el sueño, y Roldán, caballeroso, para que durmiera mejor, puso una piedra bajo su cabeza. Ningún cristiano se hubiera atrevido a matarlo en aquellas circunstancias, pues estaba establecido que si un cristiano concedía treguas a un sarraceno, o un sarraceno a un cristiano, nadie le haría daño, y si alguien rompía la tregua sería ajusticiado”.

Cerramos paréntesis y veamos lo que sucedió:

Capitel de la fachada del Palacio de los Reyes de Navarra ,batalla Roldán y Ferragut

La lucha continúa, aunque antes se ha acordado que aquel que salga victorioso profesa la verdadera fe. En el fragor del combate Roldán cae al suelo y queda a merced de su oponente; entonces invoca la ayuda de “Jesús, Hijo de la Santísima Virgen María”, y cogiendo su daga la clava en el ombligo de Ferragut.

El adalid musulmán sintiéndose herido de muerte exclama a gran voz: “¡Mahoma! ¡Mahoma! ¡Dios mío! ¡Socórreme que muero!”; como así sucede. Viendo lo acaecido, los soldados sarracenos toman el cuerpo de su líder y con gran consternación se lo llevan al interior de la ciudad.

Mientras tanto, Roldán y las tropas cristianas aprovechan la situación para atacar Nájera, conquistarla y liberarla.

Huelga decir que estamos en el terreno de la leyenda, por lo que se pueden encontrar diferentes variantes de la misma. Sea como sea, lo cierto es que Roldán y sus aventuras forman parte importante del Camino, siendo uno de los personajes con mayor relevancia que interesa conocer.

Podemos encontrar una representación de esta leyenda en un capitel de la fachada del “Palacio de los Reyes de Navarra” (de estilo románico) en Estella; precioso enclave navarro que forma parte de la ruta jacobea. También aparece en el monumento conmemorativo de la Batalla de Roncesvalles en dicha localidad

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