LA INDUMENTARIA DEL PEREGRINO MEDIEVAL

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Por: Ricardo Pardavila Gavari

 

Si hay una imagen arquetípica que viene a la mente cuando se piensa en el peregrino jacobeo es la medieval: se visualiza de inmediato a un individuo equipado con un sombrero de ala ancha, una capa de viaje con una esclavina, un báculo o bastón en cuya parte superior porta una calabaza, sin olvidar la escarcela o morral. Esta semana se abre un paréntesis (que se cerrará más adelante) en nuestro breve recorrido por los diferentes “Caminos” a Santiago y se considera qué hay de simbólico y utilitario detrás de alguno de los elementos mencionados.

Apostol Santiago de Compostela

Imagen del Apóstol Santiago ataviado como peregrino en Santa Marta de Tera (Zamora)

 

Ya en el Códice Calixtino se hace referencia a la indumentaria que todo buen peregrino debía llevar encima. Así, esta especie de “uniforme” permitía que el peregrino fuese fácilmente identificado y a la vez, no tuviese problemas para acceder y aprovechar los beneficios que su condición le otorgaban en albergues, hospitales, etc. a lo largo de la ruta que llevaba a cabo.

Con este artículo se pretende llamar la atención de tod@s aquell@s que estén pensando en aventurarse por las sendas jacobeas para que se equipen adecuadamente mientras se conoce siquiera un poco el porqué de una indumentaria tan específica y sus orígenes.

EL SOMBRERO DE ALA ANCHA

El uso del sombrero entre l@s peregrin@s se generalizó a finales de la Edad Media y a partir del siglo XV el ala se hizo más grande, conservando su forma característica que perdura hasta nuestros días. Su principal función era la de proteger la cabeza de los rigores climáticos, tanto del sol como de la lluvia, la nieve o el viento.

En la actualidad este tipo de sombrero, fabricado por lo general en fieltro, es un “souvenir”  que se adquiere como recuerdo. L@s peregrin@s de hoy día utilizan otro tipo de gorras o sombreros bastante menos aparatosos y confeccionados con materiales muchísimo más ligeros. Lo que no ha cambiado es su enorme utilidad, ya que es un elemento de protección indispensable para cualquiera que se aventure por las sendas jacobeas en cualquier estación.

Según el “Diccionario de Símbolos Rioduero” el sombrero “simboliza, a veces, la cabeza o los pensamientos”. Aquí que cada cual saque sus propias conclusiones al respecto en cuanto a lo que va pensando mientras camina en dirección a Santiago.

 

LA CAPA DE VIAJE Y LA ESCLAVINA

Confeccionada en tela, es una prenda abierta por delante y sin mangas, que se sujetaba mediante un broche al cuello o al hombro. Servía como elemento de protección contra el frío y la lluvia. Además, se utilizaba como manta durante la noche.

Para evitar incomodidades y molestias al caminar, contrariamente a lo que se acostumbra en la imaginería pictórica y escultórica, no era muy larga y solía incluir una capucha que con el devenir del tiempo desapareció, ya que l@s peregrin@s se protegían la cabeza con un sombrero, así como los hombros y parte del tronco con otra prenda llamada esclavina, que se colocaba por encima de la capa.

Jerséis, anoraks y chubasqueros son los sustitutos actuales de la capa y la esclavina.

 

EL BÁCULO

También denominado bordón o cachava. Se trata de un bastón largo de madera y que actualmente los pastores de ganado continúan utilizando. Aparte de constituir una gran ayuda a la hora de caminar, ya que presta un buen punto de apoyo; es especialmente útil a la hora de bajar cuestas, proporcionando protección a las rodillas. En la antigüedad también servía como arma defensiva para protegerse de los ataques de animales salvajes y bandoleros.

En relación con el báculo existe una tradición que consiste en ir marcando en el mismo una rayita horizontal cada vez que se cumple una etapa; grabando incluso el nombre de ésta. En cuanto a la simbología, el Códice Calixtino comenta que el bordón es el “tercer pie” del peregrino, en alusión directa a la Santísima Trinidad.

El báculo de madera ha sido sustituido en la actualidad por los bastones de travesía ligeros, plegables, regulables en altura y dotados de una gran resistencia.

 

LA CALABAZA

Se obtiene de una planta llamada “lagenaria siceraria” o “calabaza de peregrino”, que tiene esa forma tan característica, estrecha en la parte superior y ancha en la inferior. Su utilidad es la de cantimplora para almacenar líquidos varios, desde tisanas medicinales obtenidas en los hospitales y lugares de cobijo que jalonan la ruta, hasta agua o vino.

Aunque era una parte básica y fundamental en la equipación de l@s peregrin@s, el Códice Calixtino no la menciona. Sin embargo, con el correr del tiempo, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del “Camino de Santiago”. Hoy día su función es la meramente decorativa ya que l@s peregrin@s van equipados con cantimploras de diferentes formatos fabricadas mayormente en aluminio.

 

LA ESCARCELA O MORRAL

Es una bolsa que servía para guardar alimentos y otras cosas útiles. Al ser abierta y sin ataduras por su parte superior, se hacía un llamamiento a la “mortificación de la carne” y a  la generosidad en la limosna; a la par que se demostraba confianza en la provisión divina para la manutención diaria. No obstante, se esperaba de l@s peregrin@s que no solo fuesen solícit@s a la hora de recibir, sino también a la hora de compartir, ya que ésta es una de las marcas de virtuosidad distintivas de tod@s aquell@s que realizan un viaje con tanto significado y lleno de tantas dificultades.

Por último, no se ha olvidado la concha de vieira.

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